domingo, 9 de noviembre de 2008

APOYO A LA REESTATIZACION DEL SISTEMA PREVISIONAL

CARTA ABIERTA LA PLATA, Berisso y Ensenada ante la reestatización del Sistema Nacional de Jubilaciones y Pensiones por parte del Poder Ejecutivo Nacional.

Retornamos asi al sistema único y solidario de reparto garantizado por el art. 14 bis de la Constitución Nacional al establecer que el estado es quien otorga los beneficios de la seguridad social en forma integral e irrenunciable. El sistema público de reparto tiene su origen histórico en el modelo de dignidad nacional instaurado en nuestro pais a mediados de siglo pasado, liderando en Latinoamérica las´cuestiones relativas al reconocimiento de los derechos de los trabajadores.

Este proceso inclusivo y protector de los derechos del trabajador y su familia solo pudo ser detenido por los quiebres del orden institucional y saqueo de las cajas previsionales, entre las tantas atrocidades cometidas por los usurpadores de la soberania popular.

El vaciamiento de las cajas previsionales del estado producto de sus malas administraciones sirvió de sustento a las docrtrinas neoliberales imperantes en la década del 90 paraimplementar la idea del ahorro individual administrado por empresas privadas. A partir del 01/07/94 fue reemplazado el sistema del seguro social de base solidaria por un sistema mixto de capitalizacion y reparto. AÏ sellevaron a cabo fuertes campañas para captar adherentes al sistema de capitalización administrado por las AFJP.

Luego de 14 años de vigencia del mentado sistemade capitalizacion privada puede verificarse su profundo fracaso tanto en sus enunciados objetivos fundantes de aumento de cobertura previsional, mejora de haberes desarrollo de mercado de capitales, reducción del déficit fiscal, etc. como asÏ tambiËn respecto de la eficiencia en la administración de las cuentas particulares de los afiliados, quienes en forma sistem·tica, en cada crisis bursatil han visto decaer los fondos acumulados y la consecuente expectativa de una jubilación digna.

A titulo de ejemplo cabe mencionar que la desvalorización real durante el último año alcanza al 30 % de los fondos capitalizados.

Actualmente el sistema de capitalización cuenta con 446.000 afiliados de los cuales el 77 % de ellos son asistidos por el Estado para que puedan acceder a la prestación minima debido a que los fondos acumulados no les permiten acceder a ella, producto de los bajos ingresos, las altas comisiones de las AFJP, el alto costo del seguro y la baja rentabilidad obtenida por la administraciÛn de los fondos capÏtalizados. Así el Estado Nacional desembolsar 4000 millones de pesos este año y se presupuestó 4400 millones para el 2009 solo para auxiliar a los afiliados por AFJP que no llegan a cobrar la jubilación mínima otorgada por el sistema privado.

El sistema de capitalización vigente en nuestor país se implementó tomando como referencia al instaurao en Chile en forma coactiva por la Dictadura de Pinochet en 1991. Los trabajadores de nuestro vecino país no han tenido mejor suierte. Por el contrario, el Estado chileno debe acudir en auxilio del 60 % de los aportantes más pobres del país que teniendo edad para jubilarse sus fondos de pensión son insuficientes para acceder a la prestacion mínima de proximadamente U$S 100.

A pesar de ello las Administradoras de Pensión Chilenas (AFP), al igual que las AFJP argentinas no han visto afectadas sus rentabilidades por le riesgo bursatil o temblores de las finanzas mundiales que si redujeron significativamente los fondos de pensión de las cuentas individuales de los empleados. por el contrario, las comisiones determinadas como un porcentaje de la remuneración imponible les ha garantizado altos márgenes de rentabilidad y suculentos honorarios a sus directorios. Es algo asÌ como un socialismo al revés, las ganancias se privatizan y de las pérdidas se hace cargo el Estado.

Lamentablemente la aplicación durante estos 14 años del sistema de jubilaciones y pensiones privado ha hecho perder recursos al Estado por estimaciones confiables que rondan los 300.000 millones de pesos.

El ahorro del sistema previsional público es ahorro nacional y como tal no debe estar destinado a financiar a las grandes empresa que cotizan en bolsa, muchas de las cuales transnacionales, mediante la adquisción de sus aciones y fondos de inversión, sino que debe estar destinado a financiar el desarrollo nacional, mediante proyectos de inversión pública y privada orientada a las necesidades nacionales y a la generación de nuevos puestos de trabajo que también vayan a alimentar el cÌrculo virtuoso de crecimiento del ahorro previsional.

El proyecto del Poder Ejecutivo Nacional enviado al Congreso prevé garantizar la correcta utilizacion de los fondos previsionales a través de controles de una Comisión Bicameral además de los organismos de controles habituales del Estado. Además se creará un consejo integrado por cámaras empresariales, organizaciones sindicales y de los jubilados para efectuar el seguimiento de la especificidad en las inversiones de los fondos administrados por el Estado a través de la ANSES.

Este proyecto es acompañado mayoritariamente por lapoblación. Todas las encuestas así lo indican, hasta las organizadas por los medios opositores al gobierno. Pero también se verifica en que los nuevos trabajadores incorporrados al mercado laboral en un 90 % optaron por el sistema de reparto. También aquellos que por su edad tuvieron la última oportunidad de cambiar de régimen lo hicieron mayoritariamente por el régimen estatal.

En síntesis, porque "Sin Estado no hay Nación"apoyamos la firme decision del gobierno nacional de recuperar para el Estado y para toda la población, el más justo y equitativo sistema
previsional público y solidario .

No se nos escapa, que por ser un ataque a uno de los nudos del modelo neoliberal implantado en Argentina hace 30 años, el gobierno nacional fue y sera pasible de diversas maniobras destituyentes. Ya sean especulaciones cambiarias, fuga de capitales, predicciones catastróficas por parte de los ‘gurues’ de la City magnificadas por los medios de difusión, como a renovadas campañas por la “seguridad”. Todo tendiente a crear miedo e incertidumbre, en el contexto del crac financiero internacional con epicentro en los EEUU.

Creemos que devolver a la administraci;on estatatl los fondos jubilatorios de los trabajadores es restituir la seguridad a los actuales y futuros jubilados. Seguridad en el manejo responsable de sus aportes, para el deesarrollo y bienestar de nuestra Nación.

La reciente sanción en la Cámara de Diputados del proyecto con modificaciones, lo enriquecieron y permitieron al Gobierno ampliar la base de sustentación política del nuevo sistema.

La pronta sanción en Senadores abrira una nueva etapa en esta indispensable y urgente tarea de reconstrucción de un Estado al servicio de las mayorias populares.

La Plata,7 de noviembre de 2008.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

CARTA ABIERTA CONVOCA A LA MOVILIZACION 6/11

Compañeros, informamos que mañana Jueves 6/11, a las 15:00 hs, en
Belgrano y Entre Ríos, es el punto de concentración para marchar al
Congreso junto a todas las organizaciones convocadas en defensa del
proyecto oficial sobre las AFJP.

Los esperamos a todos.

Equipo de Prensa

viernes, 31 de octubre de 2008

Espacio Carta Abierta La Plata-Berisso y Ensenada 

Se reunirà nuevamente este sábado 1 de noviembre a las 10 y 30 horas 
SALA A del 2do piso del Pasaje Dardo Rocha en 6 y 50.

viernes, 17 de octubre de 2008

 
JORNADA INTERNACIONAL
Los Nuevos Escenarios de la
 Comunicación Audiovisual y el Fortalecimiento de la Democracia
 
Organiza: COMFER
Les hacemos llegar la invitación y el programa de la Jornada 
Internacional "Los nuevos escenarios de la comunicación audiovisual y el 
fortalecimiento de la democracia" que se llevará a cabo los días 23 y 24 de octubre. Los esperamos.

POR UNA NUEVA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN
QUE DEMOCRATICE EL ACCESO A LOS MEDIOS Y A LA INFORMACIÓN.
PASEMOS DEL DISCURSO HEGEMONICO A LA PLURALIDAD DE VOCES

 
Comisión de Medios Audiovisuales en Carta Abierta

miércoles, 15 de octubre de 2008

Espacio Carta Abierta La Plata-Berisso y Ensenada 

Se reunirà nuevamente este sábado 18 de octubre a las 10 y 30 horas 
SALA A del 2do piso del Pasaje Dardo Rocha en 6 y 50.

¿Cómo se escriben las cosas en una época de intemperie?

Por Ricardo Forster
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La historia, eso suele decirse, no se repite o, al menos, aquello que sucedió en el pasado no regresa sobre el presente manifestando sus derechos de continuidad. En tiempos como los nuestros, dominados por el ansia del puro instante, suele resultar entre imposible e intolerable sentirnos deudores de otra época del mundo; en el mejor de los casos nos solazamos con transferirla al museo y reducirla a una experiencia estética. Y, sin embargo, la deuda persiste y, en algún momento, hay que pagarla. ¿Estamos en condiciones de cancelarla? Señalo esto porque en los últimos días se ha intentado establecer las correspondencias entre la crisis del ’30 y la actual, apresurándose, la mayoría de los economistas, a destacar no tanto las coincidencias y semejanzas sino las irrevocables diferencias que separan a una y otra; casi como un intento de exorcismo que lograra alejar el fantasma, demasiado presente y activo, de una profunda depresión de la economía mundial. Inclinados, como estamos, a no pensar históricamente, a ensimismarnos en nuestra propia actualidad y temerosos de conjurar los espectros de un pasado no deseado, buscamos cortar las relaciones, los intercambios subterráneos, las equivalencias entre lo sucedido antaño y aquello que nos atraviesa de lado a lado en el presente. Entre las correspondencias y las diferencias se vuelve imprescindible pensar nuestra época a la luz de esa otra historia que todavía insiste entre nosotros, en especial si no nos olvidamos que seguimos habitando en el interior del capitalismo.

Aquellos que se regocijan ante la dimensión de la crisis financiera del capitalismo central, leyendo en ella los síntomas de una muerte anunciada desde siempre, tal vez no comprenden que las alternativas ante tamaña puesta en cuestión no parecen venir de proyectos ligados a tradiciones emancipatorias; y eso, entre otras cosas, porque se percibe desde hace varias décadas una profunda orfandad en el interior de esas supuestas alternativas que atravesaron el tiempo neoliberal expresando una aguda fatiga política e ideológica, dejando en evidencia su propia crisis y sus propias derrotas. La resolución de la Gran Depresión de los años treinta no vino por el lado de las corrientes libertarias y antiburguesas sino que encontró sus salidas, por una parte, en los caminos del keynesianismo rooseveltiano unido a la política del “gran garrote” y, por la otra parte, en el despliegue arrasador de los fascismos europeos que no sólo liquidaron en sus países a las izquierdas sino que abrieron las puertas para una guerra deseada por el propio sistema para apresurar la salida a su bancarrota (mientras tanto en la Unión Soviética el stalinismo desplegaba su propia política de arrasamiento de los restos reivindicables de la Revolución de Octubre aniquilando tanto a la vieja guardia bolchevique como desarrollando su propio y letal Gulag). Las consecuencias, siempre es importante recordarlo, fueron decenas de millones de muertos no sólo en los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial sino, a su vez, el desarrollo de los campos de exterminio del nazismo y, como corolario del triunfo aliado, la “solución nuclear” en Hiroshima y Nagasaki. Años de horror y terror que nos deben alertar sobre nuestro presente y las diversas alternativas que se abren o pueden abrirse como salida de la crisis.

Estar atentos, auscultar los síntomas de la época descubriendo sus empatías y sus semejanzas con aquella otra crisis colosal del capitalismo no significa, no puede significar, quedar paralizados ante “la repetición en la historia”, creyendo que esos espectros del totalitarismo están listos para regresar sobre la escena contemporánea. Sería vano y superfluo calibrar los sucesos actuales desde esa lógica; pero sería ingenuo y peligroso perder de vista las marcas que persisten, las señales entre nosotros de ciertas continuidades subterráneas que hoy, aquí y ahora, se manifiestan en los lenguajes y en los recursos de una derecha que reincorpora, bajo nuevos ropajes, las viejas formas de la violencia y el racismo. Ropajes adaptados al clima políticamente correcto que atraviesa la sensibilidad de una época, la nuestra, paridora de “morales universales” que requieren que el ciudadano se sienta bien con su propia conciencia en el preciso instante en el que se formulan y se llevan a cabo políticas restrictivas, de vigilancia extrema y de clausura de las propias fronteras nacionales.

Europa, antes de experimentar los síntomas de la crisis y de atemorizarse ante ellos, se adelantó, asumiendo su condición vanguardista en estos temas, a fijar un nuevo orden jurídico arrasador para los “inmigrantes ilegales”, para los “judíos” de la época del capitalismo globalizador que intenta cerrar herméticamente sus fronteras ante la demanda de los miserables de la tierra, demanda que se multiplicó gracias a las políticas económicofinancieras que generaron, entre otras cosas, las condiciones para la bancarrota del sistema especulativo neoliberal pero sin antes multiplicar de manera escandalosa la pobreza y la miseria en la mayor parte del planeta. Europa, siempre astuta, no parece elegir una salida progresista (si tan malgastada y desahuciada palabra aún significa algo) a la caída de bancos y bolsas; su inclinación, hoy como ayer en los no tan lejanos treinta, parece dirigirse más hacia la derecha; tal vez no en el sentido de los viejos y horrorosos fascismos, tal vez sin aquellas violencias homicidas, pero sí ampliando las redes de la vigilancia y la exclusión. Será tarea de una izquierda europea apagada por sus propias carencias salir a dar una batalla que ponga en cuestión las retóricas de la seguridad y del miedo que hoy dominan al viejo continente.

Dentro de los giros inesperados de esa dama antigua, pero insistente en su presencia, que se llama “historia”, está la “anomalía” latinoamericana, esa que en el comienzo del milenio inició, con diversos matices, el camino de salida del neoliberalismo adelantándose, en sus intentos por rescatar al Estado y a aquellas tradiciones democráticopopulares desbaratadas por el dominio de la lógica de mercado que capturó a gran parte de las conciencias de nuestras sociedades, a la puesta en cuestión de un modelo articulado alrededor del consenso de Washington y de los organismos internacionales destinados a sostener a rajatabla las políticas de libre mercado y de arrasadora especulación que fueron promovidas por los dueños del poder economicopolítico en sus dos variantes: la vernácula y la imperial. Nuestros países llegan al crac del capitalismo financieroespeculativo en condiciones muy distintas de las que predominaron en la década del noventa, una década que multiplicó las prácticas y los discursos de un sistema depredador. Se posicionaron, insisto, con sus diferencias y matices, contra los ideologemas de la lógica unipolar del mercado y contra la colonización de la opinión pública por esas retóricas dominadas por la naturalización neoliberal.

Sin pecar de optimistas ni de ingenuos, creyendo que la región, o la Argentina en particular, está blindada contra el avance de la crisis, sí resulta evidente que es posible enfrentarla con otros recursos políticos, económicos y culturales, aquellos que precisamente provienen de ese giro inesperado, de esa anomalía, que viene signando el derrotero de Sudamérica en los últimos años. No es mucho, pero tampoco es escaso o insustancial como lo quiere hacer creer cierta izquierda que imagina que estamos delante de la toma del Palacio de Invierno y preparados para hacer la revolución, pero que previamente hay que ayudar al desbarrancamiento de gobiernos impostores y “seudopopulares” que impiden y retrasan la llegada de la hora revolucionaria. Lejos de ese escenario de dudosa épica estamos, sin embargo, en el interior de una coyuntura compleja pero más propicia que aquella otra en la que nos encontrábamos años atrás cuando la gramática del mercado dominaba por completo vida y conciencias.

Se vuelve imprescindible encontrar las palabras adecuadas para pensar la gravedad de la época; es indispensable abandonar conceptos gastados y vacíos que poco o nada ayudan para comprender y actuar en las actuales circunstancias históricas. Creer que nuestros lenguajes permanecen seguros y a resguardo ante la brutal inseguridad de una realidad en estado de conmoción es pecar, una vez más, de ser portadores de la certeza última, dueños de una verdad que siempre está esperando el tiempo de su realización. Como escribía hace muy poco Nicolás Casullo, “si las cosas ya no se escriben de otra forma ya no se escriben más”. ¿Sabremos encontrar esas otras escrituras que puedan dar cuenta de las cosas y de su acaecer deslumbrante? Tal vez está sea la imprescindible batalla cultural que tenemos por delante: iniciar el desmontaje de aquellos discursos y de aquellas prácticas propias del sistema que dominaron la escena de las últimas décadas sabiendo, desde hace mucho tiempo, que todas las garantías se han perdido.


* Publicado en Página 12 el  martes, 14 de Octubre de 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

Queridos compañeros de Carta Abierta:

Lamentamos enormemente tener que informar que hoy por la madrugada murió el gran compañero y fundador de Carta Abierta Nicolás Casullo. Por medio de este correo queremos hacerles llegar esta triste noticia y avisarles que será velado hoy en la Biblioteca Nacional en la sala Juan L. Ortiz a partir de las 15 horas.

Un saludo a todos

Equipo de prensa
Carta Abierta